Reconciliación entre las neurociencias y el psicoanálisis

La psicología es una ciencia compleja, involucra tanto una dimensión biológica como una hermenéutica. El entendimiento de la mente humana requiere el análisis profundo de la experiencia subjetiva y emocional de cada ser humano, pero también de una noción clara de la estructura y la dinámica cerebral que gobierna nuestra cognición y percepción. Sin embargo, tristemente estas dos dimensiones tienden a ser aisladas en la práctica, ya que muchos profesionales se detienen en lo que consideran ser diferencias irreconciliables. Los avances científicos apuntan a desmentir esto.

La neurociencia hoy en día ha tomado un rumbo que apunta hacia la exploración de los procesos inconscientes propuestos por el propio psicoanálisis. Sigmund Freud, hace ya un siglo, proponía que la experiencia emocional del ser humano tenía su origen en una dimensión inconsciente. Esta idea ha sido históricamente cuestionada debido a una falta de evidencia en un nivel orgánico. Sin embargo, los estudios más recientes respecto a la actividad cerebral y los tiempos de respuesta neuronal han proporcionado indicios de dicha evidencia. Estos hallazgos han permitido el surgimiento de una rama de estudio conocida como neuropsicoanalisis, el cual estudia las relaciones entre los fenómenos inconscientes descritos por la práctica psicoanalítica con los distintos procesos cerebrales abordados por la neurociencia.

A continuación describiré un ejemplo concreto de aquello. Procesos cerebrales evidenciados mediante técnicas de neuro-imagen han señalado la participación de dos sistemas cerebrales involucrados en reacciones asociadas al miedo. El primer sistema se halla centrado en la amígdala y se activa como respuesta inmediata a amenazas inminentes de peligro (por ejemplo huir o pelear). El segundo sistema se compone de distintas regiones del cerebro, y se activa ante la adecuada percepción del ambiente y sus amenazas, controlado las respuestas ante el miedo desencadenadas por el primer sistema.

La existencia de este sistema dual ante una misma emoción primaria como el miedo, desencadenando dos respuestas conductuales contradictorias nos refiere a un cuestionamiento recurrente en el psicoanálisis: ¿Qué ocurre cuando estas conductas entran en conflicto? Este fenómeno ha sido descrito como contra-fobia (counter-phobia). Freud planteó en su momento que ante cada reacción de miedo, surge también un deseo inconsciente de controlar y superar aquello que tememos. Esto supone, por su puesto, un conflicto respecto a experimentar el miedo, ya que si bien el ser humano tiende a evadir el tipo de situaciones que provocan esta emoción, también se ve atraído por ellas ante la posibilidad y el placer de superar dicha emoción. Un claro ejemplo de esto es la afición por las películas de terror. Conscientemente la razón dicta que es pertinente evitar el miedo y aquello que lo provoca. Inconscientemente, queremos acercarnos hacia esos estímulos, experimentar miedo y conquistarlo.

Esta descripción freudiana de la reacción ante el miedo coincide con la existencia de dos sistemas cerebrales que se activan ante estímulos amenazantes y entran en conflicto entre sí. Un sistema activa una respuesta conductual, mientras que el otro la inhibe. Los estudios de neuro-imagen más recientes sugieren que este conflicto cerebral esta conectado a respuestas de ansiedad generalizada, lo cual a su vez sugiere la existencia de una captación inconsciente del estímulo, como los señalan diversos estudios.

Investigaciones realizadas en la universidad de Michigan, por ejemplo, han tomado pacientes con distintas fobias reconocidas clínicamente, exponiéndolos a palabras asociadas a sus fobias. Las palabras fueron presentadas tanto de forma directa como de forma subliminal. Mientras se exponen estas palabras se ha medido la actividad cerebral ligada a respuestas ansiosas e inhibición. Esta actividad incrementó dramáticamente en todos los participantes, pero únicamente cuando eran expuestos a sus fobias de forma subliminal. Cuando los pacientes estaban conscientes de su exposición a las mismas palabras asociadas a sus fobias, el cerebro no registró respuesta similar. El estudio concluyó que los conflictos inconscientes de los participantes se activan ante estímulos subliminales resultando en una respuesta de los sistemas de inhibición de la ansiedad en el cerebro.

Esta respuesta cerebral concuerda con la descripción realizada por Sigmund Freud, mediante la cual la conducta humana es controlada por motivaciones contradictorias y conflictivas que ahora (un siglo más tarde) están siendo localizadas mediante técnicas de neuro-imagen en el cerebro humano. Freud dejó claro en su momento que no pretendía mantener al psicoanálisis alejado de la función orgánica: “dejen que los biólogos avancen tanto como puedan, y permítannos a nosotros avanzar tanto como podamos, algún día nos encontraremos”. Si bien muchos han olvidado o han abandonado este propósito, felizmente parece que el día marcado por Freud ha llegado.

Fabrizio Ramirez

fabrizioramirez@imagopsicologia.com