La ceguera como prevención a la esquizofrenia

Un nuevo artículo en la revista Frontiers in Psychology ha realizado un meta-análisis en el cual concluye qué la ceguera congénita parecería ser un factor de protección ante la esquizofrenia. El autor apunta “a través de todos los artículos repasados, no se ha reportado un solo caso de una persona congénitamente ciega que haya desarrollado esquizofrenia”. Sin embargo, este no es el caso con personas que han desarrollado ceguera más tarde en la vida. El autor señala a los cambios cerebrales desarrollados después de la ceguera congénita, no a la ceguera en sí, como el factor de protección.

Este articulo trae nuevamente a la luz un debate recurrente en el campo de la psicología del desarrollo. Desde hace varios años se han publicado diversos estudios los cuales sugieren que el autismo es considerablemente común entre niños nacidos ciegos. En contraste con casos de sordera congénita, la cual se encuentra asociada con altos riesgos de desarrollar trastornos psicóticos.

El caso del autismo

Es interesante la observación de que los factores cognitivos, sensoriales y neurológicos de protección que parecen prevenir la formación de esquizofrenia en niños ciegos, son frecuentemente hallados en niños con autismo. El primer factor que se menciona es la percepción sonora. Existen datos que apuntan a que hasta un tercio de niños con autismo tiene perfecta percepción sonora. No obstante, también es necesario señalar que, aunque la agudeza sensorial auditiva es un factor primario en el autismo, en casos de niños nacidos ciegos, esta es más bien una consecuencia secundaria de su falta de visión.

esquizofrenia y cegueraDiversas investigaciones sugieren que los individuos con ceguera congénita se encuentran protegidos de estímulos visuales anormales que han sido implicados en casos de esquizofrenia. No obstante, esta conexión con el autismo invita considerar que las propiedades de protección contra la esquizofrenia no radican en aquello que ocurre delante de los ojos, sino detrás de los mismos. Se ha reconocido que el córtex visual en personas congénitamente ciegas es significativamente más grueso que en personas sin esta condición. En contraste, las personas con esquizofrenia tienden a poseer un córtex mucho más delgado.

Una teoría para el futuro

La teoría de la impronta cerebral sugiere que el autismo y la psicosis son consecuencia del mismo desequilibrio de la impronta, y que, sin embargo, constituyen trastornos opuestos al examinar sus caracteres cognitivos y formaciones cerebrales como el córtex visual. Esto ha llevado a varios investigadores y terapeutas a realizar una sugerencia arriesgada. Abogan que una posible cura para estados psicóticos como la esquizofrenia podría implicar el desarrollo de capacidades cognitivas características del autismo que no resulten perjudiciales o riesgosas.

En este sentido se desarrolló el entrenamiento de discriminación de tonos como tratamiento para la esquizofrenia. Tiene la finalidad de incrementar la percepción sonora hacia niveles característicos del autismo. Se han hallado buenos resultados en distintos tratamientos controlados como este. Esto sugiere que un desarrollo de características vinculadas al autismo vendría a contrarrestar tendencias psicóticas. Este es el caso de la ceguera congénita, la cual parece ofrecer protección de la esquizofrenia al acercar el cerebro hacia un espectro autista.

Los autores del artículo publicado en Frontiers in Psychology sacan la siguiente conclusión. “Nacer ciego supone un aumento en el riesgo de autismo, sin embargo, protege contra su opuesto: la psicosis”.

 

Fabrizio Ramírez L.

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