¿Cómo identificar una Pseudodemencia Depresiva?

La Pseudodemencia Depresiva es una condición clínica que se posiciona entre un cuadro neurológico y un cuadro psiquiátrico. Sus fronteras diagnósticas no están claramente delimitadas, ya que oscila entre la demencia y la depresión, por lo que representa un reto para el clínico al momento del diagnóstico y del abordaje (Barjau Romero, Guerro-Prado, Viloria Jiménez, Vega Piñero y Chinchilla Moreno, 2002).

El concepto de Pseudodemencia Depresiva ha sido controversial a lo largo de la historia y lo continúa siendo en la actualidad. Algunos autores postulan a la Pseudodemencia Depresiva como una categoría diagnóstica independiente, mientras que otros la consideran un síndrome de la depresión o un subtipo de demencia reversible.

Por un lado, Barjau Romero et al. (2002) definen la Pseudodemencia Depresiva como “un trastorno afectivo depresivo que manifiesta clínicamente alteraciones cognitivas”. Estos autores la categorizan como un trastorno psiquiátrico, mientras que Bulbena (citado en Barjau Romero et al., 2002), sin llegar a ser completamente contrario, la considera como un trastorno neurológico y afirma que es un “trastorno cognitivo real producido por trastornos psiquiátricos funcionales como la depresión. Con frecuencia es reversible, parcial o totalmente, al resolverse el trastorno de base”.

Caine (citado en Barjau Romero et al., 2002) explica de forma muy sencilla que “el diagnóstico de Pseudodemencia depende principalmente de considerar la alteración cognitiva como secundaria del trastorno psiquiátrico”, y postula cuatro criterios diagnósticos a considerar:

  1. Alteración intelectual en el contexto de un trastorno psiquiátrico
  2. Reversibilidad de la alteración intelectual
  3. Alteración neuropsicológica   similar   a   la   de   la   patología neurológica
  4. Ausencia de patología neurológica que justifique el trastorno neurológico.

Como se menciona, algunos autores consideran a la Pseudodemencia como un tipo de demencia reversible. Este tipo de demencias son aquellas que son parcial o totalmente reversibles, ya sea de forma espontánea o después de tratamiento (Nitrini y Dozzi Brucki, 2012). Hay estudios que evidencian que en personas con Pseudodemencia Depresiva los síntomas cognitivos remiten después de recibir tratamiento farmacológico para la depresión o terapia electroconvulsiva. Sin embargo, otros casos muestran a la Pseudodemencia como antesala para el desarrollo de una demencia (Schoenberg y Scott, 2011).

Hay algunas pautas de carácter cualitativo que pueden orientar en la identificación de una Pseudodemencia Depresiva.

Como establecen algunos autores (Schoenberg y Scott, 2011 y Barjau Romero et al., 2002), en la Demencia primero se manifiestan los síntomas cognitivos y después los síntomas depresivos; mientras que en la Pseudodemencia Depresiva primero se manifiestan los síntomas depresivos y después los síntomas cognitivos.

Es común en la fase inicial de la Pseudodemencia el ánimo depresivo (tristeza, angustia, sufrimiento), el aislamiento, la anhedonia, la alteración del sueño y del apetito, y la irritabilidad. A raíz de esta sintomatología, se genera dificultad en la atención y concentración, lo que produce alteración en la memoria. Además suele haber alteración psicomotora.

Durante la entrevista y la evaluación neuropsicológica se puede observar que el paciente con Pseudodemencia Depresiva asiste a consulta de manera voluntaria, a diferencia del paciente que tiene Demencia, quien es ajeno a su déficit y es llevado por sus familiares.

En presencia de una Pseudodemencia, los síntomas progresan de manera muy rápida (en semanas) y son fluctuantes, se puede conocer el momento exacto de su inicio, y el paciente y la familia son conscientes del trastorno y de su gravedad. Por otro lado, cuando hay una Demencia, el progreso de los síntomas es más lento (meses o años), tienen un curso progresivo y gradual, se desconoce el momento exacto de su inicio porque el trastorno ha permanecido oculto durante mucho tiempo y no es frecuente que el paciente sea consciente de su gravedad.

Debido a la consciencia y a la hipervaloración del déficit, es común que durante la evaluación pacientes con Pseudodemencia manifiesten quejas sobre su incapacidad cognitiva, mucha angustia frente a sus errores y fracasos, expresen frases como: “no sé”, “no puedo”, “no me acuerdo”, “soy incapaz de”, por lo que cooperan poco, no dan su mejor esfuerzo y se niegan a hacer las tareas que encuentran difíciles. Por eso, en ocasiones puntúan con un déficit más elevado en las pruebas del real o presentan puntajes muy variables en pruebas que miden la misma función.

Por el contrario, pacientes con Demencia minimizan su déficit cognitivo, se esfuerzan mucho durante la evaluación, ignoran sus fracasos y alaban sus logros, además de que presentan puntajes más uniformes en las pruebas.

Es característico que pacientes con Pseudodemencia presenten durante la evaluación neuropsicológica puntajes bajos en pruebas de memoria y en la curva de aprendizaje, sin embargo, la memoria de reconocimiento se mantiene casi intacta. La capacidad de denominación y la fluidez del discurso están conservadas, al igual que las funciones ejecutivas y las habilidades visoperceptuales y visoconstructivas.

Como se puede observar, la Pseudodemencia Depresiva es un cuadro clínico controversial y de difícil delimitación. La Pseudodemencia y la Demencia presentan síntomas similares, por lo que es complejo establecer un diagnóstico diferencial adecuado. Es importante llevar a cabo una evaluación neuropsicológica exhaustiva, realizar una entrevista completa y desarrollar un criterio clínico agudo que permitan el adecuado diagnóstico e intervención oportuna para cada caso.

María José Bracho

mjo_bracho@msn.com